Tres días después de dar a luz en un hospital militar, mi esposo apareció con su amante y me ordenó: “Toma a tus hijos y desaparece”; yo me fui sin decir una palabra, pero antes de arrancar el coche llamé a la única persona que sabía dónde estaba enterrado su secreto.
PARTE 1 —Firma, Mariana. No hagas un espectáculo con los niños en brazos. Los papeles del divorcio cayeron sobre la…