Mi sobrino me gritó “limosnero” al ver al hombre que recogí en la plaza, exigiendo que lo echara antes de que nos robara. Lo encontré arreglando el portón, con la mirada vacía, mientras mi sobrino se servía un tequila de mi botella más cara. “Ese hombre ha trabajado más por esta casa en un mes que tú en toda tu vida”, le respondí. Javier se burló: “Disfruta de tu nuevo hijo, tío. Ya veremos quién firma los papeles al final”. Lo que no sabía es que ese extraño no buscaba dinero… estaba huyendo de un río que le arrebató todo, igual que a mí.
Mi sobrino me gritó “limosnero” al ver al hombre que recogí en la plaza, exigiendo que lo echara antes de…