Llegaron hambrientas a la hacienda… el hacendado abrió la puerta sin hacer preguntas
Llegaron hambrientas a la hacienda… el hacendado abrió la puerta sin hacer preguntas Había algo en esa voz que Matías no supo nombrar hasta mucho tiempo después. Era apenas un hilo de sonido, casi viento entre las hojas del sabino que daba sombra al portón de su rancho. Pero ese hilo delgado contenía todo. El hambre de días, el peso de una fuga sin rumbo, el amor de una madre que ya no tenía orgullo que perder porque lo había dado todo para que su hija siguiera de pie. En los años 40 del siglo pasado, en las tierras cafetaleras del estado de Veracruz, historias como estas sucedían más seguido de lo que la gente quería admitir. La revolución había pasado, sí, pero sus heridas todavía sangraban en silencio entre los cerros y las brechas de tierra….