Fui a casa de la madre de mi pareja y descubrí que todos sabían que él se había marchado con otra mujer. Ellos estaban tranquilos; yo, con 7 meses de embarazo y sin hogar. “Ese niño no es problema nuestro”, escuché. No discutí: recogí mis documentos y me fui antes del amanecer; 3 semanas después, un todoterreno negro llegó al cortijo con una carpeta a mi nombre.
El día que Lucía Herrera llegó con 7 meses de embarazo a un cortijo abandonado de la sierra de Cádiz,…