Fingí irme a Zúrich y me escondí tras las cámaras para atrapar a la mujer que cuidaba a mis hijas. Mi prometida sonreía escondiendo el collar de mi esposa muerta en su maleta mientras mis niñas lloraban abrazadas a ella. Le soltó: “Eres la asistenta, no su madre.” No grité, abrí la puerta con el video y mi hija susurró que así era siempre cuando yo me iba.
Javier Valdés fingió subir a un avión rumbo a Zúrich porque estaba dispuesto a demostrar que la mujer que cuidaba…