Tras una tormenta, el suelo de la finca que compré embarazada se abrió y reveló una caja enterrada. Mientras yo vivía sin techo, el hombre que quería mis tierras cerró mi único camino y su sobrino advirtió: «No sabes con quién te estás metiendo». No respondí: llamé a un abogado. Al abrir la caja apareció un cuaderno verde con 25 años de nombres y medidas.
Cuando Elena llegó a la finca que acababa de comprar, embarazada de 8 meses y con todo lo que poseía…