Compré con mi esposa una mansión abandonada por 12 euros y esa noche hallamos una habitación sellada llena de escrituras ocultas. Mientras dormíamos entre polvo y goteras, el hombre más poderoso del pueblo me ofreció 60.000 euros y dijo: “Hay lugares donde la gente inteligente no hace preguntas”. Rechacé el dinero y entregué las pruebas a una periodista. Entonces apareció un sobre con el nombre de mi esposa.
PARTE 1 —Si metes a mamá en esa casa, no vuelvas a llamarme cuando ocurra una desgracia. Aquellas fueron las…