Un hacendado echó de su propiedad al trabajador que amaba su hija porque, según él, un hombre sin tierras ni dinero no podía ofrecerle un futuro. El joven se marchó con una vieja maleta y un caballo que todos consideraban inútil, prometiendo escribirle, pero sus 7 cartas nunca recibieron respuesta. Meses después, mientras la hacienda comenzaba a perderlo todo, la hija abrió un cajón prohibido y encontró aquellas cartas junto a un documento del banco que cambiaba por completo lo que creía saber.
—Un peón pobre no tiene nada que ofrecerle a mi hija. Don Augusto Valdés dijo aquello frente a los trabajadores…