Volví a mi pueblo tras 10 años dispuesto a demostrarle a mi madre que se había equivocado, pero la encontré casi ciega viviendo en una chabola junto al cementerio. Aún recordaba su frase: “Fuera de esta casa y no vuelvas”. Dejé varios billetes sobre su mesa sin decir una palabra. Entonces mi tía abrió una caja oxidada llena de recibos con el nombre del hombre que yo había abandonado aquella noche.
Cuando Álvaro Cifuentes regresó a su pueblo de Toledo después de 10 años dispuesto a demostrarle a su madre que…