Despertó en la cama del temido rey alfa; su vínculo de pareja se había roto antes de que comenzara la ceremonia.

PARTE 3

La cresta oriental era fría, silenciosa y olía a resina de pino.

Lyra lo oyó antes de verlo; no fueron pasos, sino un cambio en el aire que su loba reconoció antes de que sus sentidos humanos se dieran cuenta.

Veric salió de la sombra de una roca y colocó un maletín de cuero para documentos entre ellos.

En el interior: una carta escrita de puño y letra del padre de Cassian, dirigida a alguien llamada la bruja hueca , que detalla las instrucciones exactas para un compuesto que borra la memoria.

Una transferencia de fondos, fechada cuatro días antes de la ceremonia.

Una declaración jurada del propio guardia fronterizo de Veric, que describía con exactitud cómo habían encontrado a Lyra: inconsciente, sola, en su puerta, como un mensaje destinado a ser leído.

—Greywood quiere que Thornwood esté debilitado —explicó Veric con voz firme.

“Una hija deshonrada, un vínculo roto, un tribunal.

Tu padre, consumido por el escándalo, mientras Greywood compra tranquilamente terrenos a lo largo de la frontera que él ya no vigila.

—¿Por qué ayudarme? —preguntó Lyra, por lo que le pareció la centésima vez.

“No ganas nada.”

“He librado suficientes guerras reales”, dijo, “como para considerar ofensivas las guerras fabricadas”.

No permitiré que una mujer sea condenada por algo que sucedió en mi fortaleza.

Todavía faltaba una cosa: un testigo vivo.

Sable, la chica que había envenenado el vino, estaba retenida bajo vigilancia en territorio Greywood.

Para sacarla de allí, hubo que cruzar dos fronteras hostiles en una sola noche.

Veric no dudó.

“Cuatro días”, dijo.

“Yo me encargaré de los jinetes.”

Lo que siguió fue la noche más peligrosa de la vida de Lyra: cabalgar a través de una zona fronteriza en disputa con los dos leales lugartenientes de Veric, Saurin y Naira, rescatando a una aterrorizada joven de diecisiete años de una granja momentos antes de que llegaran los refuerzos de Greywood.

Escaparon por los pelos, y el testimonio de Sable es ahora la clave que podría desentrañar toda la conspiración.

🏇🔥

Esa noche, acampados entre crestas de piedra caliza, Lyra finalmente le pidió a Veric que le contara algo cierto sobre sí mismo, no la leyenda, no los retratos.

Le contó que tenía diecinueve años, que vio morir a su padre, que heredó cuarenta lobos y nada más.

Se trataba de forjarse una reputación tan temible que nadie se atreviera a ponerla a prueba, porque el miedo era el único escudo que tenía.

—¿Confías en alguien? —preguntó ella.

—Dos personas —dijo.

Luego, mirándola, dijo: “Ahora son las tres”.

Cuando ella extendió la mano por encima del fuego y giró la muñeca hacia arriba, dejando que la marca plateada captara la luz, él la recorrió con un dedo con cuidado, y por primera vez desde que despertó en su cama, Lyra no sintió miedo.

Tenía la sensación de que algo roto finalmente, en silencio, estaba sanando.

💫

Llegaron a Thornwood al amanecer, no por pasadizos ocultos, sino por la puerta principal, con las pruebas en la mano, un testigo a su lado y el mismísimo Rey de las Sombras cabalgando junto a ella a la vista de todos.

Su padre leyó todos los documentos en silencio.

Cuando llegó a la confesión jurada de Sable, algo que Lyra nunca antes había visto en su rostro la cruzó: vergüenza.

“El tribunal revisará estas pruebas antes de que se inicie cualquier procedimiento”, anunció.

“Quiero que se retire la moción de disolución.”

”

Más tarde, a solas con ella, admitió lo que Edna ya le había revelado: que el linaje de su madre poseía el raro don de percibir los vínculos verdaderos antes de que se manifestaran, y que él había apresurado el matrimonio concertado de Lyra específicamente para sofocar el vínculo con Veric antes de que pudiera afianzarse.

—Me dije a mí mismo que te estaba protegiendo —dijo en voz baja.

“Y entonces dejé de examinarlo con la suficiente atención como para saber si era cierto.”

”

No fue perdón.

Aún no.

Pero fue un comienzo.

Tres semanas después, el tribunal la exoneró formalmente.

Los cargos de Greywood siguieron adelante.

Y en una tranquila tarde en el prado del sur, alrededor de una hoguera que Edna había insistido en encender “porque las cocinas necesitaban ventilarse”, Lyra se sentó junto a Veric, con su hombro contra el de ella y su mano lo suficientemente cerca como para tocarla.

—Cuando despertaste en mi fortaleza —preguntó suavemente—, antes de que supieras nada de eso, ¿qué fue lo primero que sentiste?

Lyra bajó la mirada hacia la línea plateada que brillaba tenuemente en su muñeca.

“Reconocimiento”, dijo.

“Es como despertarse en un lugar desconocido y darse cuenta, a pesar de todo, de que estás exactamente donde debes estar.

”

Él giró la palma de la mano hacia arriba sobre el banco que los separaba.

Ella puso su mano en la de él, y las dos marcas en sus muñecas palpitaron al unísono: cálidas, firmes y seguras.

Al otro lado del fuego, Sable se rió de algo que dijo Saurin.

Naira levantó la vista de su libro el tiempo suficiente para cruzar la mirada con Lyra.

Edna dejó caer dos platos delante de ellos sin ninguna ceremonia.

“Comer.

Vosotros dos.

”

Mañana habría política, negociaciones, dos grupos con toda una historia por desenredar.

Pero esta noche, por un instante perfecto, solo fueron personas alrededor de una hoguera.

Y eso fue todo.

🔥🐺❤️


Esta historia es completamente ficticia y ha sido creada únicamente con fines de entretenimiento.

No representa a ninguna organización ni a ningún individuo, ni tampoco fomenta comportamientos inapropiados.

Contenido creado con la ayuda de inteligencia artificial.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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