Fue expulsada a la nieve para morir. Entonces se arrojó entre los hijos del rey alfa y tres lobos hambrientos.

PARTE 3

“¡TRAICIÓN!”

El grito de Conrad sacudió la sala mientras se abría paso entre la multitud con Oswald a su lado. Los leales ejecutores arremetieron contra los amotinados de Hagen, y la antesala se convirtió en un brutal y estrecho campo de batalla de acero y lobos gruñendo.⚔️

—¡Traigan a los cachorros! —rugió Stellan por encima del estruendo, esquivando una estocada violenta—. ¡Cierren la puerta de hierro!

Ailsa no esperó a ningún guardia. Se agachó y se arrastró por el suelo, esquivando botas y cuchillas, y se lanzó a la habitación contigua. Bram y Cael estaban acurrucados, llorando. Cerró de golpe la puerta de roble y hierro y echó el cerrojo justo cuando un cuerpo pesado se estrellaba contra el otro lado.💥

—¡Ailsa! —sollozó Bram contra su estómago.

—Tranquilos, pequeños. Estoy aquí. —Su instinto sanador ardía como el fuego, pero abrazó a ambos niños y se alejó de la puerta, que tembló con los golpes—. Los tengo. No los soltaré.

Cael la miró, con sus ojos grises muy abiertos. Fue lo primero que le dijo en toda la semana. «Regresaste por nosotros».

La voz de Ailsa se quebró. “Siempre, pequeña.”🥺

Afuera, la pelea fue breve y sangrienta. Hagen había cometido un error fatal. Creía que tres años de duelo habían ablandado a su rey.😤

Stellan ni se inmutó. Luchó como un caudillo vikingo, destrozando la muñeca de Silas de un solo golpe, para luego agarrar a Gideon por el cuello y arrojarlo al hogar de piedra.

Hagen fue el último en atacarlo, desesperado, con un golpe a dos manos.

“¡Lloras por un fantasma mientras la manada muere de hambre por la conquista!”, escupió Hagen mientras sus espadas se entrelazaban. “¡Yo habría construido un imperio! ¡Esos cachorros eran una debilidad que nos ataba a un futuro débil!”

“¡Son mi SANGRE!”💢

Stellan giró las muñecas y la espada de Hagen se hizo añicos. Su puño siguió el mismo camino, y el crujido de la mandíbula de Hagen resonó por el pasillo. El beta quedó inconsciente antes de tocar el suelo.

Los rebeldes restantes soltaron sus armas y se arrodillaron. Oswald arrastró a Rowena del brazo mientras ella intentaba escabullirse, con su elegante vestido desgarrado y el rostro pálido de terror.😨

Stellan permanecía de pie entre los heridos, con el pecho agitado y los nudillos ensangrentados, y se giró hacia la puerta de la enfermería.

—Ailsa. Toda la fuerza del alfa había desaparecido de su voz. Lo que quedaba era un padre y una compañera suplicando. —Se acabó. Abre la puerta.

Ella descorrió el cerrojo y la puerta se abrió con un chirrido. Los niños salieron disparados y se aferraron a las piernas de su padre, y Stellan cayó de rodillas y hundió el rostro en su cabello, aspirando su aroma como para asegurarse de que eran reales.😭

Entonces levantó la vista.

Ailsa permanecía en el umbral, con su vestido de lana polvoriento, pálida y temblorosa, con una mirada penetrante en sus ojos dorados. No había huido ni se había acobardado. Por segunda vez, el lobo más débil de la manada se había interpuesto entre su linaje y la muerte.💛

—Lleven a los traidores a las mazmorras de hielo —ordenó Stellan sin apartar la mirada de ella—. Se enfrentarán al tribunal al amanecer.

El tribunal fue rápido e implacable.⚖️

Cuando Conrad registró las habitaciones de Rowena, encontró algo que dejó atónitos incluso a los guardias más experimentados: un libro de contabilidad oculto con pagos codificados de Hagen y cartas que demostraban que ambos habían conspirado durante más de un año. La ventisca que se había tragado a los cachorros semanas antes no fue casualidad. Rowena los había dejado vagar hacia el barranco con la esperanza de que el invierno terminara el trabajo en silencio.💔

La habitación quedó en completo silencio mientras Stellan leía la última página, y sus manos comenzaron a temblar.

“Mis hijos estuvieron a punto de ser asesinados”, susurró, “y yo estaba sentado en mi propia sala, ahogándome en el dolor, ajeno a ello”.

—No podías haberlo sabido —dijo Ailsa en voz baja desde su lado.

—Debería haberlo hecho. —Cerró los ojos—. No miré.

Hagen y sus conspiradores fueron despojados de su rango y desterrados a las profundidades del hielo, un destino peor que la muerte en los inviernos del norte. Rowena perdió su título y su apellido, y fue enviada de vuelta a las tierras bajas del sur en desgracia, como advertencia para cualquiera que se atreviera a amenazar el linaje real.🥶

Lo que más sorprendió al grupo fue lo que sucedió después.

Stellan no envió a Ailsa de vuelta al ala de los sanadores. La trasladó a los aposentos reales contiguos a los suyos y la vistió con pieles de leopardo de las nieves y capas de plata hilada, ignorando todas las leyes que dictaban que un omega debía servir desde las sombras.

Algunos susurraban. Otros se burlaban. Pero cuando la manada vio a Bram reír de nuevo y a Cael hablar por fin, los susurros cesaron, y los viejos y amargados guerreros comenzaron a inclinar la cabeza a su paso.🙏

Para Ailsa, todo parecía un sueño. Durante mucho tiempo le habían dicho que no valía nada, una carga que debía tolerar y luego desechar. Ahora, los lobos más poderosos del norte custodiaban su puerta, y un rey la miraba como si ella hubiera colgado las estrellas.

A mediados de ese mes, llegó un enviado de las tierras bajas en busca de una alianza. Entre su séquito se encontraba un guerrero de hombros anchos al que Ailsa conocía demasiado bien.

Cormac.😳

Se quedó paralizado en el gran salón al verla sentada a la derecha del rey, vestida de plata y piedras lunares. Su rostro palideció.

—¿Ailsa? —Su ​​voz se quebró—. Yo… nos dijeron que habías muerto.

—Te dijeron lo que les convenía —dijo con calma, sorprendida al comprobar que su corazón permanecía imperturbable—. Dijiste que era demasiado débil para soportar tu legado, Cormac. Mira a tu alrededor. Creo que el norte no opina lo mismo.

La mano de Stellan se posó en el respaldo de la silla, una presencia silenciosa e inquebrantable. No dijo ni una palabra. No hacía falta.

Cormac inclinó la cabeza y abandonó la sala en silencio, y Ailsa sintió cómo se desprendía el último lazo de su antigua vida.🕊️

Una noche fresca, exactamente un mes después del golpe de estado, Stellan la llamó al balcón más alto de la fortaleza.

El cielo era un lienzo violeta salpicado de verde y rosa, y la aurora boreal danzaba sobre un sinfín de pinos cubiertos de nieve. 🌌Ailsa salió con una capa blanca de piel de lobo y lo encontró de pie junto al parapeto, su aliento empañando el aire helado.

“¿Me has llamado, mi rey?”

«Cuando estamos solos, no hay títulos entre nosotros». Acortó la distancia, su corpulenta figura la protegió del viento y acarició su mandíbula con los dedos desnudos. La chispa del vínculo surgió entre ellos. «Jamás».

—Stellan, todavía me parece un sueño —susurró—. Hace semanas estaba congelándome en la nieve, esperando el final.

«Y tú te convertiste en mi principio.» Su voz se quebró. «Pasé tres años vagando por un páramo helado que yo mismo había creado. Estaba destinado a ser el protector, pero fuiste tú, a quien el mundo consideraba el más débil, quien salvó a mis hijos. Quien me salvó a mí.»

Cayó de rodillas sobre la piedra cubierta de escarcha.💍

Ailsa jadeó. «Stellan, ¿qué estás haciendo? Un rey no se arrodilla ante un omega».

«Este rey se arrodilla ante su igual.» Sus ojos brillaron. «Las viejas leyes son cenizas. Eres mi alma gemela, la madre que mis hijos han elegido. Eres el fuego que trajo la primavera a mi invierno. No quiero que simplemente vivas en mi fortaleza. Quiero que la gobiernes a mi lado. ¿Aceptarás mi marca y te unirás a mí como Luna de Scardale?»

Las lágrimas corrían por sus mejillas y se congelaban en el viento. Cada rechazo, cada crueldad, cada noche fría de soledad se fundían en una calidez que llenaba todo su ser.🥹

No estaba rota. Estaba exactamente donde debía estar.

—Sí —susurró ella, ayudándolo a ponerse de pie—. Sí, Stellan. Lo haré.

Dejó escapar un sonido que era mitad risa, mitad gruñido, y la estrechó contra su pecho, besándola bajo las luces danzantes. El vínculo se consolidó por completo, como un fuego rugiente, uniendo sus almas, sus mentes y su fuerza.❤️‍🔥

Celebraban el apareamiento y la coronación en el solsticio de invierno, la noche más sagrada de las manadas del norte.

El gran salón resplandecía con mil velas y estaba adornado con ramas de hoja perenne y rosas invernales en flor. Ailsa entró del brazo de Stellan, con un vestido de terciopelo carmesí, el color de la vida, y una corona de ramas plateadas y piedras lunares sobre su cabello castaño rojizo. Bram y Cael marchaban orgullosos tras ella, sujetando la cola de su capa.👑

En aquel salón nadie vio a una omega débil. Vieron a una superviviente, una hembra que había afrontado el hambre, a renegados y a la traición, y que había salido victoriosa.

Cuando Stellan la presentó a la manada y presionó suavemente sus dientes contra su cuello para dejar la marca real, el salón estalló en júbilo. Conrad, Oswald y Bridget encabezaron los aullidos, y cientos de voces se unieron en un canto primigenio de lealtad que se elevó hasta las estrellas.🐺✨

Ailsa permanecía de pie en el estrado, con las manos de sus nuevos hijos entre las suyas y el hombro apoyado en la fuerza de su alfa. La marginada, abandonada a su suerte en la nieve, no solo había sobrevivido al invierno, sino que lo había vencido, trayendo calidez, justicia y amor al gélido norte.

Y los pequeños cachorros que una vez se acurrucaron contra un muro de hielo crecerían sabiendo que el corazón más valiente del reino había pertenecido al lobo más pequeño.💙

EL FIN❄️🐺❤️

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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