PART 2: Cuando el heredero me humilló delante de 11 jornaleros, él sonreía mientras yo cargaba 2 cántaros con una campanilla de mula al cuello. «Ya que conoces tanto el camino, carga tú como cargaban las mulas». No grité: días después, cuando me echó, recogí mi caja de lata y me fui. Él todavía no sabía qué escritura dormía dentro.
El día que Álvaro Serrano colgó una campanilla de mula del cuello de un hombre de 72 años, delante de…