Volví sin avisar a casa de mi madre y encontré a mi exmarido empujando su silla de ruedas mientras yo llevaba años limitándome a enviar dinero. Cuando le exigí explicaciones, me respondió: «No necesitaba seguir siendo mi suegra para preocuparme por ella». No discutí: cancelé mis reuniones y decidí quedarme. Esa noche encontré un viejo teléfono y una carpeta bancaria que cambiaban por completo lo que yo creía saber.
Cuando Elena Valcárcel llegó sin avisar a la casa de su madre y vio a su exmarido empujando la silla…