Regresaba del mercado cuando escuché a mi vecino, Don Ramiro, ordenando deshacerse de “ese error”. En el patio trasero, sus tres cachorros temblaban en una caja de cartón, mientras él pulía el trofeo de su perra campeona. Me oyó y soltó con desprecio: “Son mestizos, basura que mancha mi reputación”. No discutí. Simplemente saqué un billete de 50 pesos y se lo ofrecí por su “basura”. Horas después, llamó a mi puerta… y me entregó una orden para llevárselos por la fuerza.
Regresaba del mercado cuando escuché a mi vecino, Don Ramiro, ordenando deshacerse de “ese error”. En el patio trasero, sus…