PART 2: Volví al pueblo sin trabajo y descubrí que el rancho que desprecié se había convertido en una empresa que daba empleo a decenas de familias, mientras mi madre dirigía todo con las mismas manos que yo había humillado. “Esta finca no tiene futuro”, le dije antes de abandonarla. Dejé mi maleta en la puerta y pedí empezar desde abajo. Entonces ella sacó un viejo cuaderno que nunca había visto.
—Esta finca no tiene futuro, mamá. Y tú tampoco puedes seguir viviendo como si el tiempo se hubiera detenido. Álvaro…