PART 2: Cuando escuché a mi hermano decir ante el notario: “Dale la parcela del barranco, ella nunca ha sabido llevar una explotación de verdad”, guardé los papeles sin discutir mientras ellos se repartían las mejores tierras. No lloré ni reclamé: firmé, rechacé venderles mi parte y me fui sola a aquella finca seca. Meses después, bajo el suelo apareció algo que nadie esperaba… y también un sobre de mi padre con mi nombre.
—La parcela del barranco para Elena. Total, ella nunca ha sabido llevar una explotación de verdad. La frase de Gonzalo…