PART 2: Le di de comer a un anciano aunque en casa apenas llegábamos a fin de mes, mientras mi suegra me miraba como si hubiera traicionado a la familia. “Si mañana tu hija no tiene qué cenar, espero que ese desconocido venga a devolverte el plato.” No discutí: guardé la extraña medalla que dejó y fui a buscar respuestas. Entonces descubrí que pertenecía a alguien que había fallecido hacía más de 30 años.
—Si mañana tu hija no tiene qué cenar, espero que ese desconocido venga a devolverte el plato —escupió Amparo, dejando…